El relato de los hechos apunta a que un ciervo macho irrumpió, a la carrera y en actitud de embestida, en el puesto de caza en el que permanecían apostados los dos hermanos de Ezcaray, David y Juan Cueva. Este último sólo acompañaba al anterior -no cazaba- y fue el que peor parte se llevó, ya que el encontronazo con el animal se saldó con una fractura abierta de tibia y peroné.
David, el mayor de los dos hermanos, explicó ayer que se encontraban en el puesto de caza cuando comenzaron a oír mucho ruido. Algo se acercaba a la carrera, pero no vieron al ciervo hasta que lo tuvieron encima. «Pensamos que se apartaría de donde estábamos, pero venía recién arrancado y, con los perros detrás achuchándole, el animal iba totalmente ´ciego´», explicó.
Después, el encontronazo. Con la cornamenta del venado en posición de embestida, a punto de impactar en ellos, tuvieron los reflejos necesarios para saltar a tiempo. «Me tiré de cabeza a un matorral», indicó David, que, antes de eso, «estando el ciervo ni a un metro le solté un tiro a ver si se apartaba». No pudo ver si atinó o no en el animal, un ejemplar mediano «de cinco o seis puntas», que siguió con su frenética huida.
«Le vi las patas, los cuernos, a menos de veinte centímetros... Sentí como si me pasaba por encima, y, todo, en décimas de segundo», indica David, que resume toda la escena en que «estábamos en medio y el animal no hizo más que apartarnos de su camino».
Gracias al EREIM de la Guardia Civil de Ezcaray, con el que contactó el agente forestal que atendía la batida, y con la colaboración de miembros de la sociedad local, fue posible una rápida atención y evacuación de los dos heridos al centro de salud de Ezcaray, desde donde se trasladó a Juan en ambulancia medicalizada hasta el hospital San Pedro, de Logroño, donde se le intervino quirúrgicamente de la pierna.
Desde el hospital, el herido recordaba ayer la escena «como un parpadeo», de fugaz que fue. «El ciervo venía a por mí pero no me llegó a embestir porque salté. Detrás había un terraplén con bastante pendiente y, debajo, raíces en las que metí el pie y me fracturé la pierna. Al verme, algunos cazadores pensaron que me habían pegado un tiro...», relató Juan.
El presidente de la Sociedad Local de Caza y Pesca de Ezcaray, Gerardo Hernando, informó ayer de que tanto los heridos como su familia han agradecido «el servicio eficaz y competente de los guardias civiles del EREIM de Ezcaray, su atención, sensatez y serenidad en circunstancias tan comprometidas». La propia Sociedad ha cursado escritos de gratitud y felicitación a la Jefatura del GREIM en Jaca (Huesca) y al coronel jefe de la X Zona de la Guardia Civil, en La Rioja.
Fuente: larioja.com
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